26 March, 2026

Ley de Glaciares, agua y soberanía Megaminería transnacional y el debate sobre el modelo de desarrollo en Argentina

El agua como recurso estratégico del siglo XXI

Por Rubén Morales, Director de GEMAF – Diplomado en Restauración de Ecosistemas.

Durante las últimas décadas el agua dulce se ha convertido en uno de los recursos más estratégicos del planeta. Diversos organismos internacionales, entre ellos Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), advierten que la disponibilidad de agua será uno de los factores centrales que condicionarán el desarrollo económico y social de las sociedades durante el siglo XXI.
El cambio climático, el crecimiento demográfico, la expansión de las actividades industriales y la intensificación de la agricultura han generado una presión cada vez mayor sobre los sistemas hídricos. En muchas regiones del mundo, las reservas de agua dulce comienzan a mostrar signos de agotamiento o deterioro. En este contexto, los glaciares y las reservas de hielo de montaña adquieren una importancia fundamental como fuentes naturales de agua.
La cordillera de los Andes constituye una de las principales reservas hídricas de América del Sur. En Argentina, miles de glaciares distribuidos a lo largo de la cordillera cumplen una función esencial en la regulación del ciclo hidrológico, ya que almacenan agua durante los períodos de nieve y la liberan gradualmente durante las épocas más secas. Este proceso resulta vital para el abastecimiento de ríos, cuencas y acuíferos que sostienen la vida de millones de personas y numerosas actividades productivas.
Con el objetivo de proteger estos ecosistemas estratégicos, en el año 2010 el Congreso Nacional sancionó la Ley 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Protección de Glaciares y del Ambiente Periglacial, conocida comúnmente como Ley de Glaciares. La norma fue el resultado de un proceso político y social complejo que involucró la participación de científicos, organizaciones ambientales, comunidades locales y diversos sectores de la sociedad civil preocupados por el avance de actividades extractivas en zonas de alta montaña.
Sin embargo, desde su aprobación la ley ha sido objeto de intensos debates y presiones por parte de sectores vinculados a la minería metalífera a gran escala, particularmente empresas transnacionales interesadas en explotar yacimientos ubicados en áreas cercanas a glaciares o ambientes periglaciales.
El debate en torno a posibles modificaciones o flexibilizaciones de esta legislación no puede entenderse únicamente como una discusión técnica o jurídica. En realidad, se trata de una disputa mucho más profunda sobre el control de los recursos naturales, la soberanía ambiental y el modelo de desarrollo que se busca construir en el país.

Glaciares y ambiente periglacial: reservas estratégicas de agua

Los glaciares son masas de hielo formadas por la acumulación y compactación de nieve a lo largo de miles de años. Estos sistemas actúan como verdaderos reservorios naturales de agua dulce que se liberan gradualmente en forma de deshielo, alimentando ríos y arroyos durante los períodos secos.
En regiones áridas o semiáridas, como gran parte del oeste argentino, esta función resulta fundamental para sostener el abastecimiento de agua para consumo humano, riego agrícola, producción energética y mantenimiento de ecosistemas.
Además de los glaciares propiamente dichos, la ley también protege el ambiente periglacial, es decir, aquellas áreas de alta montaña que rodean a los glaciares y que cumplen funciones hidrológicas similares. Estas zonas suelen contener suelos congelados, acumulaciones de hielo subterráneo y formaciones geomorfológicas que participan activamente en el almacenamiento y liberación de agua.
Según el Inventario Nacional de Glaciares, desarrollado por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), en Argentina existen más de 16.000 cuerpos glaciares distribuidos principalmente en las provincias de Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Jujuy y Santa Cruz.
Estos glaciares no sólo representan una reserva estratégica de agua dulce, sino que también cumplen funciones ecológicas y climáticas clave. Actúan como reguladores térmicos en las zonas de alta montaña y contribuyen a la estabilidad de ecosistemas extremadamente frágiles.
El cambio climático global ya está generando retrocesos significativos en muchos glaciares del mundo. Diversos estudios científicos advierten que una parte considerable de estas masas de hielo podría desaparecer durante el presente siglo si las temperaturas globales continúan aumentando.
En este contexto, la protección de los glaciares adquiere una importancia aún mayor.

La Ley de Glaciares: origen y objetivos

La Ley de Glaciares establece una serie de principios orientados a proteger estos ecosistemas estratégicos. Entre sus principales objetivos se encuentran:

  • Preservar los glaciares como reservas estratégicas de agua
  • Proteger la biodiversidad asociada a estos ambientes
  • Evitar actividades que puedan afectar su estabilidad o provocar contaminación
  • Garantizar información científica mediante inventarios y monitoreos permanentes

Uno de los instrumentos más importantes de la ley es el Inventario Nacional de Glaciares, que permite identificar y monitorear estas formaciones de hielo en todo el territorio nacional.
El inventario no sólo tiene valor científico, sino también político y administrativo, ya que permite establecer con precisión qué áreas deben ser protegidas y cuáles pueden estar sujetas a actividades productivas bajo determinadas condiciones.

Las grandes empresas mineras transnacionales

La minería metalífera moderna se encuentra dominada por grandes corporaciones multinacionales que operan en diferentes continentes.
Entre las empresas con mayor presencia o interés en proyectos mineros en la cordillera argentina se destacan:

  • Barrick Gold
  • Newmont Corporation
  • Glencore
  • Lundin Mining
  • Rio Tinto

Estas compañías forman parte de complejas redes financieras globales en las que participan fondos de inversión internacionales. Uno de los más influyentes es BlackRock, el mayor fondo de inversión del mundo, que administra activos por más de 9 billones de dólares.
Otros grandes fondos como Vanguard Group y State Street también poseen participaciones accionarias en numerosas empresas mineras.
La presencia de estos actores refleja que la minería metalífera no es simplemente una actividad productiva local, sino parte de un sistema económico global en el que intervienen intereses financieros transnacionales.

Consumo de agua en la megaminería

Uno de los aspectos más controversiales de la minería a gran escala es su elevado consumo de agua.
Los procesos de extracción y procesamiento de minerales requieren grandes cantidades de agua para triturar roca, transportar sedimentos y separar los metales mediante procesos químicos.
En la mina Veladero, ubicada en la provincia de San Juan y operada por Barrick Gold, estimaciones técnicas indican que el consumo puede superar los 6 millones de litros de agua por día.
En otros proyectos mineros de gran escala en América Latina el consumo puede ser aún mayor, alcanzando entre 50 y 100 millones de litros diarios, dependiendo del tipo de mineral y del método de extracción utilizado.
Este nivel de consumo resulta particularmente problemático en regiones donde el agua es escasa o donde los sistemas hídricos dependen en gran medida del aporte de los glaciares.

Impacto económico de la minería

Uno de los principales argumentos a favor de la expansión de la minería metalífera es su potencial para generar crecimiento económico.
Sin embargo, diversos estudios académicos muestran que el aporte de esta actividad al Producto Bruto Interno argentino es relativamente reducido.
Según datos del Ministerio de Economía y de la CEPAL, la minería representa menos del 1 % del PBI nacional.
Además, el régimen fiscal vigente establece que las provincias pueden cobrar regalías de hasta 3 % del valor boca mina del mineral extraído.
Este porcentaje es considerablemente menor al que aplican otros países mineros.

Empleo minero en Argentina

El empleo es otro de los argumentos más utilizados para promover la minería.
Sin embargo, las cifras disponibles indican que el número de puestos de trabajo directos generados por la minería metalífera es relativamente bajo.
En San Juan, uno de los principales distritos mineros del país, las grandes minas generan aproximadamente entre 8.000 y 10.000 empleos directos.
En Catamarca, la actividad minera produce alrededor de 2.500 empleos directos, mientras que en Santa Cruz la cifra ronda los 7.000 trabajadores.
Si se suman los empleos indirectos vinculados a proveedores y servicios, el número total puede duplicarse, pero sigue siendo reducido en comparación con sectores como la agricultura o el turismo.

Conflictos socioambientales y movilización social

El avance de la minería a gran escala ha generado numerosos conflictos socioambientales en distintas regiones del país.
En San Juan, los derrames de solución cianurada registrados en la mina Veladero entre 2015 y 2017 generaron fuertes cuestionamientos por parte de la población local y organizaciones ambientales.
En Chubut, la ciudad de Esquel protagonizó en 2003 un plebiscito histórico en el que más del 80 % de la población votó en contra de un proyecto minero.
En Famatina y Andalgalá también se registraron importantes movilizaciones sociales contra emprendimientos mineros.
Estas experiencias dieron origen a un movimiento de asambleas ciudadanas en defensa del agua y del territorio, que hoy constituye uno de los actores sociales más activos en el debate ambiental argentino.

El debate sobre el modelo de desarrollo

El conflicto en torno a la Ley de Glaciares refleja una discusión más amplia sobre el modelo de desarrollo.
Durante las últimas décadas, muchos países latinoamericanos han adoptado estrategias económicas basadas en la exportación de recursos naturales.
Este modelo, conocido como extractivismo, ha sido cuestionado por diversos sectores académicos y sociales que señalan sus impactos ambientales y su limitada capacidad para generar desarrollo sostenible.
Desde una perspectiva nacional y popular, algunos analistas sostienen que el verdadero desafío consiste en construir un modelo de desarrollo que combine aprovechamiento de recursos naturales con industrialización, innovación tecnológica y protección ambiental.

Conclusiones

Los glaciares representan una de las principales reservas de agua dulce de Argentina.
En un contexto global marcado por el cambio climático y la creciente presión sobre los recursos hídricos, su protección adquiere una importancia estratégica.
La discusión sobre la Ley de Glaciares pone en evidencia la tensión entre distintos modelos de desarrollo y entre diferentes formas de entender el uso de los recursos naturales.

 

Defender el agua y los ecosistemas de montaña no implica necesariamente rechazar toda actividad productiva, sino plantear la necesidad de establecer reglas claras que prioricen el interés público, la soberanía ambiental y el bienestar de las generaciones futuras.

El compañero Rubén Morales es autor de la ponencia Ley de Glaciares, agua y Soberanía. Megaminería Transnacional y debate del modelo de desarrollo productivo en Argentina que se presentó en la Audiencia pública de marzo 2026, en ocasión de tratarse la reforma de la Ley de Glaciares, un proyecto liberal que va en detrimento del patrimonio nacional y de nuestra soberanía. El artículo da cuenta de la necesidad principal de defensa del agua potable, denuncia de las mentiras sobre la generación de trabajo, y el riesgo de contaminación, el neoliberalismo salvaje, el extractivismo minero sin ningún tipo de control. Planteando un cambio de matriz productiva.

Foto: Juan Martín Fourcaud