16 December, 2025

Salud Mental, un estado colectivo

El año pasado se realizaron dos encuentros creativamente denominados “conversaderos”, en tanto que se construye un sentido entramado con los aportes de los/las participantes. En el mes de noviembre de este año que culmina se llevó a cabo el tercero. Los dos primeros encuentros abordaron la tristeza colectiva y el malestar en la población; mientras que, en el último, se habló acerca de la incertidumbre (aun por la del futuro inmediato) y la frustración como malestares de la época. Se trata de emociones que se expresan de distintas formas en la convivencia y que impactan con distintos modos e intensidad en cada uno/a. 

La creación de este espacio surge ante el análisis de la realidad cotidiana. En estos tiempos de crisis, en la población se vislumbra desinterés, individualismo, aislamiento, apatía, ataques de pánico, rabia, bronca. Y en los distintos lugares que habita la ciudadanía preocupada y sin proyecciones, surgen expresiones de violencia familiar, social e institucional. Es entonces un espacio de encuentro donde circula la palabra, se expresan ideas y experiencias, se habla de los malestares personales y colectivos. Nos escuchamos. Nos esperamos. Nos respetamos. 

Si bien en los distintos encuentros se reflexionó sobre aspectos que nos complican, nos confunden y alteran, la propuesta proyectaba pasar de la pasividad y la queja a poder pensarse como sujetos activos/as y colectivos/as, ya que apacigua el estar con otros/as. La invitación es a dar una vuelta todos juntos y detenernos en la palabra que imprime cada sujeto.  Dado que a algunas personas les cuesta expresarse, las coordinadoras logran establecer una escucha comprensiva que, a la vez, contribuye a hacer lazos de reconocimiento y comprensión. Sin prisa y con esas pausas fuimos ordenando el discurso que  discurre  en un espacio y en un tiempo que nunca alcanza.

Considerando la importancia de concientizar sobre el cuidado de la salud emocional y romper con los estigmas que aún rodean a los trastornos mentales, se pensaron encuentros como un necesario intercambio presencial, abiertos a la comunidad. Pero cabe aclarar que no se trata de un grupo de autoayuda, ya que no vamos a resolver las situaciones que se planteen: Pero seguramente se podrá ofrecer algunas guías de consulta u orientaciones como puede ser un Recursero de Salud Mental (ver nota a continuación).

Pero, incluso desde ese encuadre, resultó sorpresivo que todos/as los/las participantes pudieron alzar su voz, enfatizando la necesidad de echar a rodar el respeto por las subjetividades. En un momento de deconstrucción apostamos a volver a construir. La escritura o el entramado nunca marcha en línea: su naturaleza es polifónica. La entrada a la escritura o a la expresión sucede de la misma manera en que nos constituimos en sujetos .

Entendiendo la Salud Mental como un proceso determinado por componentes históricos, culturales, socioeconómicos, biológicos y psicológicos, se consideró pertinente analizar cómo todos estos nos afectan y, a partir de allí, posicionarnos ante complejos factores económicos, enmarcados en periodos de la historia o procesos históricos que se repiten y que se vinculan. 

Por ejemplo, se ha vinculado el actual momento sociopolítico que nos impone el gobierno libertario con la percepción de la crueldad de la última dictadura cívico, eclesiástica y militar. Asimismo los/las participantes vincularon la actual situación socioeconómica con las crisis de 2001, el estado de situación durante el gobierno del ex Presidente Mauricio Macri y posteriormente a la pandemia. 

Estas percepciones y pensamientos que fueron desarmados en el conversadero no surgen en un orden temporal, pero se aglomeraban en un orden lógico subjetivo, íntimo y a la vez social, los cual obliga a hacer un rodeo de la palabra para ligar algo de lo indecible y hacerlo tangible. 

Respecto del estado de situación, se ponderó el hecho de que la sociedad en general quería un cambio y el cambio se dio. Cuando alguien intenta visualizar un mejor destino, muchas veces, simplemente se tiene como ideal el poder consumir, con el consecuente vacío, soledad e inmediatez que esto conlleva.  Las narraciones dominantes dicen que nada vale si no se tiene dinero, vehículo, casa lujosa. Hacia ese ideal se dirige una mayoría en un contexto donde lo anhelado es muy difícil de obtener, mientras desde el Estado nacional se  rechaza la cobertura de necesidades como la justicia social, la alimentación, la salud y la educación públicas. 

Es decir, “no importa” si es un cambio para mal. Se trata de un predominio globalizado que  explota a los países más dependientes y sumerge a cada persona en la máquina del consumo. Les sucede a los/las africanos/as que pasan años tratando de llegar a Europa por la promesa del consumo; ocurre con las mujeres de Europa oriental que van a cuidar ancianos a la Europa occidental a cambio de un dinero que dedicarán al consumo; también a quienes son obligados a emigrar para un mejor destino. Pero ese mejor destino, muchas veces, tiene como ideal poder consumir electrodomésticos. Son los efectos de las narraciones hegemónicas que todo el tiempo están ofreciendo productos a consumir. De la misma manera, los/las niños/as y adolescentes de casi todo el mundo están siendo mediáticamente bombardeados a través de esos dispositivos que los alejan de sus padres.

Como vemos, en las reuniones se apuntaba a debatir sobre la salud integral y la salida del estancamiento como proyecto colectivo. Ofrecimos una dinámica grupal al servicio de un alivio subjetivo que —ligado y conectado con un aspecto del goce— en tiempos donde se proclama el individualismo. Este espacio común se valida al momento en que se producen las tramas del discurso coherente y acordado y con el compromiso recíproco asumido con los/as otros/as..

Ernest Hemingway dijo: “En nuestras horas más oscuras, / no necesitamos consejos”. En ese sentido, podemos pensar que lo que realmente necesitamos es el poder de la conexión humana

El grupo de salud mental de Patria Compañera está conformado por las Licenciadas en Psicología Cristina Cognetti, Magalí Mémoli y Solange Medina; por la Lic en Fonoaudiología Nancy Roldán y por la Médica Psicoanalista Gloria Mustapich.